Crónica Mushing Los Bufones de Pría (02/12/2018)

¡¿Esta vez me toca a mí hacer la crónica…no tengo ni idea por qué será?!

En todas las carreras te toca madrugar algo, pero para ir a Pría, me tocó levantarme especialmente pronto. A las 4:15 de la madrugada sonó mi alarma y estaba ya en pie. Los nervios de la carrera llenaron mi cuerpo y me dieron la energía que necesitaba para arrancar. Nos esperaba un viaje de 3 horas.

Había preparado todo el día anterior para no gastar tanto tiempo por la mañana, ni tener que hacer tantas cosas nada más despertarme. Lo primero que hago es volver a mirar si había metido la cartilla en la mochila. ¡No quería llegar a Asturias y darme cuenta de que no lo tuviera, sería horrible! Miré en la mochila y allí estaba la cartilla, entonces tranquilamente como buena inglesa que soy me he tomado un té, me vestí y salí a cargar el coche con las cosas necesarias; arnés, línea de tiro y por supuesto la nevera llena de cervezas para mis compañeros y yo para después de la carrera.

Al salir de casa me di cuenta de que Rombo ya estaba más inquieto de lo normal. Ya es un perro hiperactivo entonces es difícil saber diferenciar. Me agaché le di un achuchón rapidito y ya venía la otra celosa que también quería mimos, a Selva también la acaricié un poco y vamos todos a dar de comer a los caballos.

Con el coche cargado, hago un último check en casa y abro el maletero. Suben los dos perros. ¡Tengo que coger a Selvita en brazos a sacarla de allí, tarea que no es nada fácil teniendo en cuenta que ella pesa casi lo mismo que yo! Mientras yo intento bajar la perra del maletero, Rombito está subiendo y bajando como un loco… un descontrol total. ¡Habrá entrado y salido 10 veces por lo menos! Por fin consigo sacar a Selva del coche, meter a Rombo, ¡cierro el maletero y respiro! Me mira Selva con cara de pena, nos quiere acompañar, pero esta vez no puede ser, desafortunadamente.

Al llegar a Pría todavía es de noche, veo a Leandro y Yoli y me tranquilizo bastante viendo a alguien del club. ¡Estaba cayendo una gorda y me di cuenta de que se me había olvidado el chubasquero en casa! ¡No falla! Saco a Rombín y se vuelve loco con tantos olores nuevos y ricos y el aire asturiano, una vuelta rápida y otra vez al coche. Voy a la carpa a hacer el control veterinario donde encuentro a Garde, Eusebio, Susi y Mar. Una vez completado el control veterinario vuelvo al coche a desayunar y vuelvo a sacar a Rombo y damos un paseo más largo. Hay un buen ambiente y todo el mundo está sacando a sus perros, preparándolos ya para bici. A nosotros, nos toca esperar por lo menos una hora más.

¡Se va acercando la hora y estoy nerviosa, quiero correr ya! Vamos a la salida a ver a Susi y Kobe. Susi lleva puestos sus calcetines de Superman con capa incluida para que vuelen un poco más rápido de lo normal. (Estoy convencida de que le ayudaron ganar)

Ahora nos toca a nosotros, los corredores, Eusebio primero, ya tiene a Golfo preparado, no me da tiempo verlos salir. Bajo al coche a cambiarme y coger a Rombo para calentar. Rombo está con ganas. Siempre tiene ganas de correr, pero en las carreras lo da todo. Empezamos a calentar y Rombo va trotando y ladrando. Me noto a mí rara, sigo calentando a ver si se me pasa, noto pinchazos en el abdomen entonces bajo el ritmo, me quedan 10 minutos para que se me pase, tiene que ser un flato. Nos acercamos a la salida y veo a Conchi, ella sale 30 segundos antes que yo. La tengo como liebre, si llego a cogerla, sé que vamos muy bien de tiempo. ¡Llevamos semanas entrenando y ahora es el momento de darlo todo! La digo a Conchi mucha suerte y ella me desea lo mismo. Le toca a ella salir, una salida muy buena, Yuca va tirando como una campeona. Ahora nos toca a nosotros, me agacho y le digo a Rombín “¿listo campeón? A por ellos”. Me mira y con esa mirada ya sé que está más que listo a darlo todo. ¡¡¡¡Quedan 5 segundos…4…3…2…1 VENGA VAMOS ROMBIN YA!!!! Subimos a un ritmo que ni me lo creo yo. Mis pies ni siquiera están tocando el suelo, Rombo está volando. Ya la subida la tenemos hecha, vamos bajando y llegamos al barro…hay muchísimo barro, pasamos por unas vacas y a Rombo no le gustan nada de nada y empieza a ladrar, pero sigue corriendo, sigue tirando. Tengo a Conchi a la vista, me esfuerzo un poco más, Rombo se pica al ver a Yuca. La adelantamos y de repente se para Rombo a cagar… nos vuelven a pasar Conchi y Yuca. Arrancamos otra vez y con la misma potencia, dándolo todo. ¡Adelantamos otra vez y se para a cagar otra vez! Volvemos a arrancar por tercera vez y seguimos con el mismo ritmo, volvemos a adelantar. La pareja de patas cortas va a toda leche y hoy parece ser nuestro día… de repente se tuerce, me siento un pinchazo en el abdomen, un dolor tan fuerte que se me quita el aire de los pulmones, me cuesta respirar y estoy doblada. Sigo corriendo, pero a un paso más despacio, me aprieto el abdomen y trato de oprimir el dolor. ¡El dolor no puede conmigo! Intento convencer a mí misma. Seguimos y Rombo va tirando, me está llevando él. Nos queda por lo menos la mitad de la carrera unos 2km. Normalmente diría que no es nada, pero ese día 2km pareció muchísimo, una eternidad, un sinfín. Oigo la voz de Conchi, nos está alcanzando, me pregunta si estoy bien, le digo que me duele la tripa pero que siga que ahora voy. Me dice que no, no me iba a dejar allí, ¡me agarra de la mano y vamos corriendo juntas! Me pregunta si quiero andar y le digo que no, solo quiero llegar a la meta. Mi cuerpo me está diciendo BASTA, pero mi cabeza me dice SIGUE. Entonces seguimos, pero a un paso bastante reducido de lo normal para las 2 y no dejo de pensar en que le estoy jodiendo la carrera a Conchi. Ella está sacrificando su carrera para ayudarme, una cosa que pocas personas habrían hecho. Miro a mi alrededor y me doy cuenta de que es verdad lo que decían todos, la carrera es preciosa, estás entre montaña y mar con unas vistas impresionantes, giro a Conchi y le digo “me lo estoy perdiendo todo” y me dice sí esta parte de la carrera es muy bonita.

Nos vamos acercando a la meta y ya no puedo más, mi cuerpo no puede más pero mi cabeza está fijada en llegar. Conchi me tiene agarrada de la mano y me está llevando. Le digo “Voy a caer, no llego” y de repente veo a Garde en el hueco del camino, le cambia la cara cuando nos ve, parece asustada y no es buena señal. A pesar de todo seguimos, la meta ya está a mi alcance, pero ya me pesan los parpados y siento latidos en mis orejas y no oigo nada más que el latido de mi corazón, tan fuerte.

Abro los ojos y tengo a Susi a mi lado, estoy en el suelo y hay otro desconocido encima de mi preguntándome mil cosas, me imagino que es el médico. Solo quiero saber dónde está mi perro. Me dicen que lo tiene, sé que está cerca porque le estoy oyendo. Veo a Yoli que también está a mi lado. El médico sigue preguntándome mi nombre y se lo había dicho muchas veces ya… o por lo menos creo que eso es lo que me estaba preguntando, no sé, es que tiene un acento muy fuerte. Me meten en la camilla y vamos a la ambulancia, estoy más alerta y mejorando bastante rápido. Pregunto al médico si le deja a Rombito subir a la ambulancia y me dice que no, ya lo sabía yo, pero había que intentarlo. No para de llorar fuera y solo quería que supiera que estaba bien. Tras lo que parece una eternidad, me dejan bajar de la ambulancia, yo me encontraba bastante bien y solo quería una cerveza con mis compañeros. Además, me lo había ganado, ¡he corrido la milla más rápida de mi vida jejeje!

¿Volvería a Pría a correr? ¡Sí, por supuesto! ¡El año que viene voy a estar allí, tengo que repetirla!

He aprendido mucho de la carrera. Da igual cuanto has entrenado, o si estás muy en forma, cualquier persona puede tener mal día. Lo más importante de nuestro deporte es divertirnos junto a nuestros animales y ser parte de ese gran deporte. Sí, ganar está bien pero no lo es todo. Ese día hemos tenido un susto bastante gordo, creo que peor por los demás que lo estaban viendo que por mí. Me han demostrado lo que es compañerismo y lo que es estar en un equipo, porque en ningún momento me he sentido sola. Quiero agradecer a todos que estaban allí el día de la carrera. Siempre he tenido el apoyo de mi equipo. ¡A todos…Muchísimas Gracias!

Fdo: Bea Viña

       

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